Cuando me comentaron acerca del proyecto de ahorrar para comprar libros, me pareció un poco pesado ya que tenía que sacrificar algunas cosas; pero poco a poco me fui sintiendo ansiosa al ver ahorrar a mis compañeras.Llegado el gran día, al entrar a la librería Crisol sentí algo mágico. Eran tantos libros, con diversas historias y tramas muy interesantes, que sentía ganas de llevarlos todos, pero era algo imposible; por eso he prometido que la próxima vez voy a ahorrar más, ya que me he dado cuenta que ahora es una necesidad.Por eso, a todas aquellas personas que lleguen a leer esto, les invito a ahorrar, para que cada día podamos mejorar nuestra calidad como personas. No hay excusas para ahorrar y de esta forma culturizarnos, esto es verdaderamente algo pleno.
Sandra Sernaqué (3º Año de Secundaria)
No hay comentarios:
Publicar un comentario